
HASTA SIEMPRE, COMPAÑERO DARÍO
Hay noticias para las que uno nunca está preparado, porque hay hombres cuya partida no se explica solamente con la muerte, sino con el silencio que dejan cuando ya no están. Y Darío James era uno de esos hombres. Frontal, directo, sin demasiadas vueltas. De esos tipos con los que uno podía discutir fuerte una idea y, terminada la discusión, seguir compartiendo la misma mesa. Porque Darío sabía algo que hoy parece haberse vuelto extraño: pensar distinto nunca debía convertir al otro en enemigo. Muchas veces hablamos de política. Y muchas veces le repetí una convicción que sigo sosteniendo: las soluciones profundas de nuestros pueblos son políticas, no son sindicales ni gremiales. Desde una organización sindical podemos luchar, resistir, defender

