El 20 de noviembre de 1845, ingleses y franceses creyeron que podían navegar el Paraná como si fuera un río propio. Se toparon con algo que no esperaban: un país decidido a no regalar su dignidad.
Aquel día, en la Vuelta de Obligado, los defensores murieron cantando el Himno, resistiendo con cadenas, barcazas y coraje frente a dos potencias mundiales. Fue un combate desigual, sangriento, heroico.
San Martín lo dijo clarito: “Los interventores habrán visto que los argentinos no son empanadas que se comen sin abrir la boca”.
Hoy, 179 años después, la historia nos golpea de nuevo.
Otra vez hay poderes extranjeros que quieren nuestras riquezas, nuestros ríos, nuestra Patagonia, nuestra soberanía económica.
Y otra vez, un gobierno —el de Milei— prefiere arrodillarse, privatizarlo todo, entregar recursos estratégicos, desmantelar derechos laborales y abrir de par en par la puerta a los intereses de afuera.
Mientras unos hablan de “libertad”, los trabajadores ven caer sus salarios, se atacan los convenios colectivos, y el Estado se reduce hasta dejar desprotegido al pueblo.
No es libertad: es entrega.
La Vuelta de Obligado no fue solo un episodio militar. Fue un mensaje para el futuro:
👉 Que la soberanía no se declama: se defiende.
👉 Que la dignidad de un pueblo no se negocia en ninguna embajada.
👉 Que la Patria no es un mercado ni está en venta.
Hoy, como ayer, la historia nos pide lo mismo:
unidad, conciencia, organización y coraje para resistir cualquier intento de entregar lo que es de todos.
Porque la soberanía no es una fecha.
Es una actitud.
Es una obligación moral.
Es una lucha de todos los días.
🇦🇷 Los argentinos no somos empanadas. Somos pueblo. Y vamos a defender lo nuestro.
Sindicato Regional de Luz y Fuerza de la Patagonia
Héctor Rubén González – Secretario General
Juan Domingo Espinoza – Secretario Adjunto