El 21 de enero de 1961 se fundó el Sindicato Regional de Luz y Fuerza de la Patagonia, con jurisdicción de representatividad, en las provincias de, Tierra del Fuego; Santa Cruz y Chubut. Desde entonces, su historia está profundamente ligada a la defensa del trabajo, la energía y la soberanía territorial de nuestra región Sur Patagónica.
Durante estas seis décadas y media, hubo esfuerzos y sacrificios inmensos, conquistas colectivas que marcaron el rumbo de la organización sindical en la Patagonia. Algunas fueron reconocidas, otras silenciadas, pero todas forman parte de una historia digna, construida con lucha, solidaridad y conciencia de clase.
Hoy, esa historia vuelve a interpelarnos.
Mientras el presidente Javier Milei, ofrece al mundo las riquezas estratégicas de la Patagonia —tierra; energía; agua; clima y estabilidad territorial— como si fueran mercancía disponible, queda claro que, para este modelo, el verdadero problema no son los recursos, sino los argentinos y argentinas que habitamos y defendemos este, nuestro soberano territorio.
No es casual que este gobierno avance contra la Ley de Tierras Rurales, la Ley de Manejo del Fuego y la Ley de Glaciares, normas que protegen aspectos centrales de nuestra soberanía.
No es casual que se facilite la compra de tierras por parte de extranjeros, mientras se empuja a los argentinos a la exclusión.
No es casual que YPF se haya retirado de Chubut y Santa Cruz, dejando pasivos ambientales, laborales y sociales que hoy pagan nuestros pueblos Sur Patagónicos.
No es casual que el Correo Argentino se haya retirado de pequeñas localidades donde su presencia era fundamental, repitiendo una lógica de abandono territorial ya conocida, como ocurrió en su momento con el ferrocarril, dejando pueblos aislados y comunidades relegadas.
Mientras el gobierno nacional profundiza políticas de ajuste feroz, endeudamiento externo y entrega de soberanía, la Patagonia vuelve a ser presentada como un territorio disponible para los intereses del capital extranjero. Se abandona la inversión pública y se debilita la presencia del Estado en regiones estratégicas para el desarrollo nacional.
En un mundo atravesado por disputas geopolíticas cada vez más agresivas, donde el control del agua, la energía y los recursos naturales define poder, la Patagonia es estratégica.
Por eso reafirmamos que no hay desarrollo posible sin soberanía, ni futuro, sin un Estado presente que defienda el trabajo, la producción y el interés nacional. La historia nos enseñó que cuando avanzan sobre los derechos y el territorio, la respuesta siempre fue la misma, organización y la defensa de nuestra Patria.
Desde la “Patagonia Rebelde” hasta nuestros días, los Trabajadores y Trabajadoras fuimos protagonistas de las grandes resistencias frente a la entrega y la injusticia. Esa historia no es un recuerdo lejano: vive en cada lucifuercista que sostuvo el servicio, defendió la energía como bien social y puso el cuerpo en los momentos más difíciles.
Hoy, a 65 años de aquel acto fundacional que dio origen a esta organización sindical en el corazón del pueblo patagónico, reafirmamos nuestra identidad, nuestra historia y nuestro compromiso con los Trabajadores y Trabajadoras de la energía, como asimismo con cada comunidad de Tierra del Fuego; Santa Cruz y Chubut. En este aniversario, saludamos y abrazamos a cada lucifuercista que, con su esfuerzo cotidiano, su compromiso y su dignidad, sostiene no solo un sindicato, sino también a los pueblos y ciudades de nuestra región.
Somos portadores de una antorcha colectiva, construida con perseverancia, solidaridad y conciencia de clase. Una antorcha que nos recuerda quiénes somos y por qué existimos como organización sindical.
Conocer la realidad, su historia, asumirla y transmitirla es lo que le da sentido profundo a ser lucifuercista.
Con memoria, unidad y organización, seguimos de pie, defendiendo los derechos de los Trabajadores, Trabajadoras, sus familias y la Patagonia Sur hasta hoy forma parte de nuestra patria… Argentina…!!