Sindicato Regional de Luz y Fuerza de la Patagonia

“Luz y Fuerza es toda mi vida”

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Con estas palabras, Adriano Villagra definió al vínculo que lo hermana con la organización patagónica, que a nivel regional conduce Héctor González. Habló de todos los temas, sus primeros pasos, los errores, la impronta nueva que federalizó al Sindicato, y la importancia de saber preservar “a la estancia, antes que a los puestos…”

Villagra mirando hacia atrás dijo que “mis comienzos, o desde que tomé conocimiento de que existe un Sindicato como Luz y Fuerza fue a los 6 años, porque soy hijo de un usinero, mi papá trabajaba en la Central de Río Turbio en la primera que se hizo, con dos turbinas, y después vino una segunda, que aún hoy está en funcionamiento”.

“En la década del 70 se dio un proceso de transferencia del personal de Energía del Yacimiento Carboníferos Fiscales, en esos momento a Agua y Energía Eléctrica y a partir de ahí, fue que empezó el Sindicato de Luz y Fuerza, en mi localidad, que es Río Turbio” evocó el dirigente santacruceño, hoy en el área de Subsecretaria Gremial Regional, quien remarcó que “así que siempre estuve en contacto con lo que es Luz y Fuerza, sabiendo y conociendo en general de qué se trataba.”

En este contexto, puntualizó que luego de la muerte de su padre, se incorporó como trabajador a la Central y luego de seis años, tras la normalización de las organizaciones sindicales en los albores de la democracia, por el año 1983, ingresó como Delegado y en el ’86, formó parte de la Comisión Directiva en Río Turbio, para dos años más tarde, pasar a desarrollarse en el ámbito regional producto de una “reorganización que se dio con la llegada de nuestro referente, que es el compañero Secretario General, Héctor González”.

Recordó que “Héctor venía a organizar desde Trelew un sindicato que en ese momento tenía trascendencia y participación de algunas seccionales, que eran las más grandes, y de ése sindicato, participaba un poco la zona norte de Santa Cruz y fundamentalmente compañeros de Comodoro Rivadavia”.

Y detalló que “no tenía un sentido federal la conducción del Sindicato que fue la gran impronta que le empezó a dar Héctor (González), con la incorporación de compañeros de todas las Seccionales, o por lo menos de las más representativas, en una comisión que por esos días éramos la ‘comisión joven’”.

Al respecto, enumeró algunos de los nombres que conformaban ése espacio, y citó a “Héctor González, José Soto que aún está con nosotros, Lucio Castillo, que somos juntos con Héctor, de alguna manera, los ‘sobrevivientes’ de aquella comisión directiva”.
Cambios

Villagra remarcó la diferencia que antes “las comisiones directivas se elegían a través de congresos y la vida institucional de incorporar más la participación a través del voto directo y secreto se dio en ésa oportunidad, que se organizó por primera vez que todos los compañeros trabajadores de las tres provincias, Tierra del Fuego, Santa Cruz y Chubut, votaran a la comisión directiva central de la Regional”.

El hecho señalado por Villagra trajo una mejora y equiparación en los ingresos, “en ese momento no se daba que todos los compañeros organizados en cada una de las localidades tuviera acceso a algún recurso para poder militar, aunque los recursos eran muy escasos, porque únicamente se limitaban a lo que eran aportes sindicales que en muchos lugares no se daba a partir del descuento de la cuota de los aportes por parte de las empresas, sino que lo teníamos que salir a buscar en forma voluntaria”, precisó.

Normalización

A modo de punto de partida organizacional, Villagra remarcó que “se tuvo que hacer una normalización en todo sentido, no tan sólo en los aspectos que tienen que ver con la reivindicación sino también fundamentalmente en lo que hizo a la reorganización y resurgimiento institucional del gremio, como tal”.

Indicó que el trabajo por entonces, consistía en “hacerles entender a los compañeros, gracias al trabajo de Héctor, que nos dejáramos de mirar el ombligo y de que éramos importantes no sólo en ésa ciudad, sino que debíamos hacernos cargo y carne, todos los que lo acompañábamos en la tarea, de la problemática de toda la Regional”.

Observó que las problemáticas fueron cambiando, “porque el país tuvo cambios estructurales fundamentalmente en el sector eléctrico” y sostuvo que “tenemos que tener presente que cuando nos incorporamos al Sindicato, todavía existía Agua y Energía Eléctrica, nosotros en la empresas del Estado que también éramos yacimientos, siendo ‘primos hermanos si se quiere’, y después desde el punto de vista empresarial, existía Servicios Públicos como es hoy en Santa Cruz, y en Chubut, ya estaban las Cooperativas, también pero era muy incipiente lo que hace a la organización sindical”.

Villagra mencionó que “hoy tenemos un mosaico empresarial muy diverso, después de lo que fueron las privatizaciones de los 90, esto cambió sustancialmente, y nosotros estábamos adheridos a la Federación, en donde su proyecto era la empresa federal de energía cuando vino Menem con las privatizaciones” y añadió que “el gran modelo que pensábamos era que no se dividieran las etapas, de producción, de transporte y de distribución de energía, cosa que la privatización vino a desregular y dejó la generación por un lado, el transporte y la distribución por otros”.

Enfatizó que se buscaba no dividir las tareas para “que no hayan trabajadores de primera y de segunda, y también por una cuestión ideológica desde el peronismo, planteamos que los resortes de la economía son fundamentales, y como ser la energía eléctrica que debía estar gestionada por el Estado, y el tiempo, nos dio la razón”.

“Los centros más poblados del país tienen sus empresas privatizadas como es el caso en Buenos Aires con Edenor y Edesur, y hasta el día de hoy, persisten tercerizaciones y un gran número de trabajadores que no acceden al convenio colectivo de trabajo”, lamentó.

Aprendizajes

Reconoció que el proceso de aprendizaje desde lo dirigencial no se detiene nunca y en su caso particular, valoró su militancia política en partidos de izquierda y resumió que “como todo, hay dirigentes y afiliados buenos y malos, como en todo”.

El Convenio Colectivo propio

Sobre esta cuestión, el exponente de Río Turbio relevó que “ha sido el gran éxito estructural que hemos tenido nosotros, y el que nos da la posibilidad de tener la organización que tenemos hoy”.

Y otro éxito –desde su mirada- consistió en “la comprensión por parte de los trabajadores y el sentirse parte y estar empoderados con ésas reivindicaciones que se dan con el Convenio”.

“Luz y Fuerza es toda mi vida”

Indagado sobre lo que representó ser parte de una organización como Luz y Fuerza de la Patagonia, casi desde la cuna, por el pasado de su padre y el ingreso a sus filas, desde muy joven, Villagra afirmó: “Es toda mi vida, estoy acá desde muy joven, participando y militando por este sindicato que me dio, todo lo que soy, todo lo que aprendí, se lo debo al Sindicato y a Héctor, que ha sido un gran referente nuestro y lo sigue siendo, y seguimos todos aprendiendo y tratando de fortalecer aún más a la organización”.

Por lo tanto, y al momento de brindar un mensaje, Villagra concluyó reiterando la necesidad de fortalecer a la organización porque “es fundamental que lo entendamos y que tiene que haber unidad, compresión y que todo lo tenemos que aprender, ya que vengo de experiencias bastante frustrantes, en lo que hace a mi vida como militante por no hacer caso, así que soy un fiel reflejo de los errores. Por eso, lo que quiero transmitir es que tenemos que dejar de mirarnos el ombligo y entender que los puestos no son más importantes que la estancia, y lo que hay que fortalecer es a la estancia. Esta metáfora vale tanto para el Sindicato, como para las Seccionales, y debemos buscar que el árbol, no nos tape el bosque”.

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