En una extensa entrevista, el abogado laboralista Luis Roa afirmó con claridad que la llamada “reforma laboral” no es un ajuste técnico menor, sino una ofensiva política e ideológica destinada a reequilibrar el poder en favor de las patronales, debilitar al Trabajador/a y avanzar en la destrucción de las Organizaciones Sindicales que lo representan. Roa subrayó que este proceso no comenzó ayer: se inició el primer día de gestión del gobierno de Javier Milei y se profundizó desde entonces por decreto y por ley, con el acompañamiento —ingenuo o consciente— de algunos gobernadores y de senadores y diputados que responden a esas políticas.
Estas definiciones cobran especial relevancia de cara a la conferencia que el propio Roa brindará el próximo viernes 30 de enero en la ciudad de Trelew, donde desarrollará en profundidad los alcances de la reforma y sus consecuencias concretas sobre los derechos laborales.
Ataques cotidianos y estructurales
Roa, describió medidas concretas que ya se aplican o se proponen y que afectan la vida diaria de los laburantes: reducción de indemnizaciones; jornadas que se alargan hasta volverse “chicle”; flexibilización de vacaciones; bancos de horas, y prácticas empresariales que evitan el pago de aguinaldos y horas extras. Pero alertó que lo más peligroso es la reforma estructural: la eliminación del principio de ultraactividad, la primacía de convenios de empresa por sobre los convenios de actividad, la fragmentación de la negociación colectiva y la creación de figuras laborales (los “Trabajadores/as independientes con colaboradores”) y la exclusión práctica de Trabajadores de plataformas.
Desnaturalización del trabajo y ofensiva ideológica
Roa recordó que la ley de Contrato de Trabajo históricamente reconoció que el trabajo es actividad productiva y creadora de la persona —no una mera mercancía— y que, por ello, existen derechos humanos laborales. La reforma pretende revertir ese concepto: presentar a patrón y Trabajador como “iguales”, vaciar la obligación de ejercer el poder de dirección “con razonabilidad y respetando la dignidad del Trabajador/ra, y poner al trabajo bajo una lógica de mercado. Eso, sostuvo, es la base ideológica para que no te paguen lo que corresponde y para justificar la erosión de garantías.
Erosión del poder sindical y restricciones a la acción colectiva
Roa advirtió que la reforma busca erosionar y maniatar a los sindicatos hasta su extinción: facilitar personería de sindicatos de empresa; habilitar a organizaciones “inscriptas” a representar colectivamente, aun donde exista una organización sindical con personería gremial, y tipificar como infracciones graves actos de movilización —bloqueos, tomas o la afectación de la “libertad de trabajo” de quienes no adhieran a una huelga—. También propone restringir congresos y asambleas que “afecten” el normal desarrollo de la empresa o “causen perjuicios a terceros”, incluso condicionando autorizaciones a la patronal. Todo ello apunta a debilitar las herramientas básicas de organización y protesta.
Reforma de hecho en el día a día, Roa marcó que el avance no es solo legislativo: ya se ve en conflictos concretos —Ultramax, zonas del Gran Buenos Aires, el cordón industrial de Córdoba, Rosario, el sector rural y de servicios— donde sectores patronales aplican la reforma en los hechos intentando imponer condiciones y castigar la organización. Señaló que desde los primeros días de gobierno se sucedieron instrumentos como el protocolo antipiquetes, el DNU 70/2023 y reformas vía DNU que restringieron paritarias docentes y el derecho de huelga, además de la Ley de Bases de julio de 2024 y otros DNU que anticiparon la agenda.
Golpe al sostenimiento sindical: Obras Sociales y Prepagas
Otro eje crítico es el ataque al financiamiento del Movimiento Sindical a través de las Obras Sociales. Roa, explicó cómo prestaciones y la reducción de la contribución
empresarial (de 6% a 5% en el aporte a obras sociales) implican una caída global aproximada del 12% de ingresos para las Obras Sociales Sindicales. Esa pérdida, sumada al hecho de que las prestaciones se evalúan en dólares, constituye —en sus palabras— un “golpe de gracia” al talón de Aquiles del Sindicalismo: la caja de las Obras Sociales que financia servicios y sostén mutual para los Trabajadores/Trabajadoras y sus Familias.
Marco histórico y simbólico
Roa, recordó la relevancia simbólica de esta ofensiva: el 23 de abril se cumplirán 50 años de la reforma que, bajo la dictadura, mutiló la Ley de Contrato de Trabajo. Para Roa, la actual iniciativa es el cierre de un ciclo histórico y la revancha del capital, contra las Organizaciones Obreras y los derechos laborales conquistados.
Conclusión y llamado
La reforma no debe leerse solo por sus efectos puntuales; es una tentativa de redefinir la relación desigual entre capital y el trabajo, para empoderar al empleador y dejar más indefensos a los Trabajadores. Para Roa, la defensa implica organización, movilización y lucha: el derecho del trabajo se sostiene con lucha colectiva.
Seguiremos profundizando estos ejes y otros temas que quedaron en la entrevista el viernes 30 de enero, cuando Luis Roa ofrezca la charla en Trelew.